Vida Religiosa Consagrada y Laicado,
Un estado de vida enriqueciendo al otro,
Intercambiando experiencias y sensibilidades,
En fidelidad a Jesucristo en la Iglesia.
Por un lado, mujeres y hombres que,
Siguiendo a Cristo pobre, obediente y casto,
Dedicándose a la oración, trabajo y estudio,
Viven en comunidad testimoniando el Reino.
Y por otro, mujeres y hombres que,
Siendo sal, luz y fermento en el mundo,
Viven su fe en la familia, Iglesia, sociedad,
Para que crezca el Reino entre las gentes.
La Vida Religiosa Consagrada comparte
El tesoro de su carisma y espiritualidad,
Que heredó de las Fundadoras y Fundadores,
Que le da originalidad e identidad en la Iglesia.
Y los fieles laicos y laicas, por su turno,
Ofrecen sus mil y un talentos y habilidades,
Sus experiencias laborales y pastorales,
Su amistad sincera, su firme colaboración.
No hay superioridad ni inferioridad,
Hay tan solo respeto y admiración mutuos.
Hay deseo de crecimiento en la santidad,
En la identificación total con Jesucristo.
Qué belleza es ver a ambos reunidos,
Dedicándose en los colegios y hospitales,
En las comunidades, pastorales y movimientos,
En el compromiso de la Iglesia misionera.
¡Viva a la Vida Religiosa Consagrada!
¡Viva a los fieles laicos y laicas!
¡Viva a la convivencia enriquecedora!
¡Viva el testimonio de la fe, del amor!
Nenhum comentário:
Postar um comentário